Psicoterapia e Ictus.

Un Ictus y el posterior trabajo psicoterapéutico deberían ser dos elementos que inequívocamente ocurrieran uno después del otro, en este artículo me gustaría dar un poco de luz acerca de cuál sería la función de la terapia psicológica después de un Ictus, tanto a nivel individual como a nivel familiar.

Qué duda cabe que después de un Ictus comienza la verdadera lucha por salir adelante y la difícil tarea de afrontar cambios importantes a todos los niveles y la atención psicológica trata de acompañar en este proceso.

En un primer momento es imprescindible la aceptación de todo lo ocurrido, atravesando el forzoso duelo que supone la pérdida de la salud, compartiendo la adaptación a la nueva vida, los cambios de roles en la familia, el hijo que pasa a ejercer funciones hasta ahora ejercidas por el padre y el padre que debe asumir que quizá ya no va a poder ser tan independiente como antes, en definitiva el ictus es un terremoto que arrasa todo el sistema familiar desde sus cimientos.

El objetivo último de la terapia es lograr una adecuada aceptación de lo ocurrido, que nos permita no solo superar el ictus sino salir fortalecido del mismo, siendo capaces de encontrar sentido a la nueva vida que se abre ante nosotros, descubriendo nuevas destrezas y capacidades hasta ahora ocultas, aprendiendo a disfrutar de aspectos de la vida que hasta ahora no había podido, como por ejemplo un señor que ahora puede disfrutar de sus nietos como nunca lo había hecho con sus propios hijos, ya que siempre se había dedicado a trabajar. 

Además en terapia se trata de fortalecer y mejorar los vínculos familiares y sociales a través de una terapia centrada en la relación, en la superación y la motivación así como en la importancia por seguir los diversos tratamientos.

Mi trabajo consiste en acompañar, dar espacio a la expresión de emociones y pensamientos, guiar en la búsqueda de nuevas formas de acción y sobre todo de relación, de relación con el otro, con la mujer o el marido, con los hijos, los nietos y sobre todo con uno mismo, para dejar de ser mi peor enemigo y convertirme en mi mejor aliado. Un ejemplo que muestra la importancia del bienestar emocional lo podemos ver en el testimonio que una de una paciente que relataba “desde que estoy mejor, más relajada y feliz me caigo menos, estoy menos rígida y esto hace que me sienta más segura y capaz de hacer cosas”.

Me gustaría terminar con una frase de Sócrates que dice así:

El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo.

Ana Estévez
Psicóloga y Terapeuta Humanista COCEMFE València